México
El texto explora la nostalgia y el exilio en autores de la Generación del '27, como Rafael Alberti y María Zambrano, marcados por el destierro tras la Guerra Civil Española. Alberti en Marinero en tierra (1924) anticipa el exilio como prueba transformadora, mientras María Zambrano, exiliada desde 1939, desarrolla su teoría de la "razón-poética" como respuesta al desarraigo. Ambos vivieron décadas fuera de España, convirtiendo el exilio en una matriz de autoconstrucción. El exilio de aborda desde tres niveles: mítico, existencial y político, asociados a la alienación humana y a la nostalgia del paraíso perdido. Estos niveles reflejan la pérdida de plenitud infantil, libertad política y conexión histórica. El sentimiento de desarraigo surge de la conciencia de expulsión y de haber dejado de pertenecer. La lectura se centra en el exilio como pérdida del espacio vital y del tiempo colectivo; el lenguaje se presenta como alternativa de supervivencia.
Este estudio explora el exilio como símbolo desde la perspectiva hermenéutica de Paul Ricoeur, en dos figuras clave de la Generación del 27: Rafael Alberti y María Zambrano. En Marinero en tierra (1924), Alberti expresa su arraigo y anticipa su forma de enfrentar el exilio mediante el amor y la conexión con la tierra. Por su parte, Zambrano desarrolla una fenomenología del exilio en obras como Filosofía y poesía (1939), Hacia un saber sobre el alma (1950) y El hombre y lo divino (1955), y vincula esta experiencia a su método de razón poética. El exilio como clave de interpretación representa la separación del ser humano respecto a un estado originario de plenitud, en conexión con el mito del paraíso perdido. Más allá de la dimensión territorial, simboliza una fractura en la identidad y el sentido de pertenencia. En Alberti y Zambrano, el exilio se confirma como pérdida del centro espacial y del tiempo colectivo; esta experiencia define sus respectivas obras.
This study explores exile as a symbol from Paul Ricoeur’s hermeneutic perspective in two key figures of the Generation of ’27: Rafael Alberti and María Zambrano. In Marinero en tierra (1924), Alberti expresses his deep-rooted connection and anticipates his way of facing exile through love and a bond with the land. Zambrano, in turn, develops a phenomenology of exile in works such as Filosofía y poesía (1939), Hacia un saber sobre el alma (1950), and El hombre y lo divino (1955), linking this experience to her method of poetic reason. Exile, as a key to interpretation, represents the human being’s separation from an original state of fulfillment, echoing the myth of the lost paradise. Beyond its territorial dimension, it symbolizes a rupture in identity and the sense of belonging. In Alberti and Zambrano, exile is confirmed as both a loss of spatial center and collective time; this experience defines their respective works.