En el cine, la presencia y evolución del no-actor puede detectarse desde sus mismos orígenes, atravesando después todo el siglo XX siempre con la finalidad de alcanzar un mayor grado de realismo en el interior del campo de la ficción. Paralelamente, irán sucediéndose una serie de propuestas inmersivas, presentes en el cine experimental, que introducirán el cuerpo del espectador en la imagen o en el suceso fílmico, abandonando su lugar/posición tradicional para devenir en (no)actor/performer. Todo este proceso se acentuará con la llegada de la era digital —e intermedial—, al tiempo que conocerá nuevas declinaciones que tendrán lugar en una nueva dimensión más allá del hecho fílmico, en la que el espectador, ya sin nadie que dirija su mirada, deviene en sujeto/personaje, tal y como ocurre en la obra que analizaremos: Carne y arena (Virtualmente presente, físicamente invisible), dirigida por Alejandro G. Iñárritu en 2017.
In cinema, the presence and evolution of the non-actor can be traced back to its very origins, continuing throughout the 20th Century, by the safe-keeping of realism within the realm of fiction. Parallel to this, a series of immersive proposals emerged in experimental cinema. These works introduced the spectator’s body into the image or the film event itself, causing them to abandon their traditional place and position to become a (non)actor/performer. This entire process was accentuated by the arrival of the digital —and intermedial— era, while also finding new forms of expression in a new dimension beyond the film event. In this dimension, the spectator, with nobody to guide their gaze, becomes the subject/character, as is the case in the work analyzed here: Carne y arena (Virtualmente presente, físicamente invisible), directed by Alejandro G. Iñárritu in 2017.