Naka-ku, Japón
En el primer año de la era Meiji (1868), Japón envió sus primeros emigrantes a Hawái, Norteamérica y, posteriormente, a América Latina y el Caribe. Esta emigración estuvo respaldada por el gobierno japonés. Japón, tras ser derrotado en la Segunda Guerra Mundial, fue reincorporado a la comunidad internacional con el Tratado de Paz de San Francisco. Tras la guerra, cuando aproximadamente seis millones de personas regresaron a un Japón devastado, la política migratoria se orientó hacia la cooperación internacional, con el objetivo de que los emigrantes japoneses contribuyeran al desarrollo de los países receptores. El Consejo de Migraciones al Exterior, creado en 1955, fue responsable de estas políticas, publicando su último informe en 2000. En 2017, la Reunión de Expertos sobre la Colaboración con la Comunidad Nikkei de América Latina y el Caribe presentó una política nikkei al Ministerio de Relaciones Exteriores. En este trabajo se explorarán los antecedentes históricos y el significado actual de la «Iniciativa Diplomática Latinoamericana» y la «Diplomacia de la Dignidad Humana» de 2024, enfocándose en su relación con la política de emigración japonesa hacia América Latina, especialmente en la migración para el desarrollo.
Palabras clave Políticas de emigración, Japón, América Latina y el Caribe (ALC), migración para el desarrollo.