En 1513 se publica el primer tratado geopónico escrito en una lengua romance, el Libro de agricultura de Alonso de Herrera, que encarna el paso de una agricultura tradicional a otra moderna. Además de por romper con la tradición previa de emplear para la divulgación de las diferentes materias solo una de las tres lenguas clásicas por excelencia (griego, latín o árabe) —con lo que ello supuso para el avance de la disciplina agrícola, en general, y para la conformación de su correspondiente tecnolecto castellano, en particular—el texto de Herrera destaca igualmente por su amplitud y riqueza temáticas, al dar cuenta no solo de todo lo concerniente al cultivo de la tierra, sino también del cuidado de los animales domésticos y de la explotación ganadera. Hablamos, por tanto, de una fuente de consulta ineludible para el estudio del lenguaje geopónico español, especialmente de su léxico. Pese a ello, resulta, aún hoy, un texto escasamente atendido. Así, en esta ocasión, nos centramos en el libro V de los seis que componen el tratado herreriano, dedicado a la cría de algunos animales. Tras la lectura del prólogo y los 48 capítulos que lo componen, resultan seleccionados 63 verbos de especialidad —los más recurrentes y, por tanto, los básicos respecto del ámbito ganadero según Alonso de Herrera—, sobre los que se realiza un exhaustivo análisis lexicológico.