La obra de Pasolini constituye un ensayo agonístico para restaurar la centralidad del sujeto y del cuerpo en el que se encarna, desfigurado o ausente en los principales movimientos artísticos contemporáneos desde la eclosión de las vanguardias. Almodóvar emprende un camino análogo en el retrato de un cuerpo que, a diferencia de los rostros naturalistas y desgarrados de la filmografía pasoliniana, se muestra altamente estilizado e igualmente imbricado con el paisaje y los elementos esenciales en Volver. Si en el caso de Pasolini identificamos una sublimación telúrica del sujeto que incide en la desnudez especular y en la plasmación de sus rasgos más escatológicos, en esta obra de Almodóvar nos hallamos frente a una sublimación de un cuerpo que oscila entre el naturalismo elemental y el revestimiento manierista que dialoga afectivamente con la memoria fílmica del espectador y con el periodo histórico y estético del neorrealismo italiano. Tanto el velo como el desnudo intentan salvar lo que las otras manifestaciones artísticas ignoran o desfiguran. El vínculo entre la verdad despojada (Pasolini) y el sutil juego de revelación y ocultamiento (Almodóvar) es la común preservación del cuerpo amenazado.